¡Si hay un culpable, que confiese!
¡Que dé un paso adelante, que compareszca!
El que saqueó mis bolsillos,
el que rompió mi faltriquera.
El que abrió la única puerta que quedaba cerrada
y cerró el único postigo que miraba a la luna;
el que encerró el último duende en un castillo
y descubrió que cenicienta era ramera;
el que rompió las ataduras,
los cordeles, los lazos, el ancla pasajera que me ataba las rodillas;
el que escribió Dios con minúscula;
el que inventó el espejo
y el que enterró en la arena lunar una bandera;
el que temió que el polvo de sus huesos
fuera tapa del odre que encierra el negro vino.
¡Si hay un culpable, que confiese!
¡Qué dé un paso adelante, que comparezca!
De círculo y ceniza (1989)
¡Que dé un paso adelante, que compareszca!
El que saqueó mis bolsillos,
el que rompió mi faltriquera.
El que abrió la única puerta que quedaba cerrada
y cerró el único postigo que miraba a la luna;
el que encerró el último duende en un castillo
y descubrió que cenicienta era ramera;
el que rompió las ataduras,
los cordeles, los lazos, el ancla pasajera que me ataba las rodillas;
el que escribió Dios con minúscula;
el que inventó el espejo
y el que enterró en la arena lunar una bandera;
el que temió que el polvo de sus huesos
fuera tapa del odre que encierra el negro vino.
¡Si hay un culpable, que confiese!
¡Qué dé un paso adelante, que comparezca!
De círculo y ceniza (1989)
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