Nada hay de bello en el pepino o carajo de mar.
Es, en verdad, un animal sin gracia,
como su nombre.
En el fondo de los grandes océanos,
inmóvil, blando, amorfo,
permanece
condenado a la arena,
y ajeno a la belleza que encima de su cuerpo
despliega el mar.
Se sabe que
cuando el pepino de mar huele la muerte
en el depredador que lo amenaza,
expele
no sólo su intestino
sino el racimo entero de sus vísceras,
que sirven de alimento a su enemigo.
Con un limpio ritual
huye el pepino de aqueññp que amenaza dañarlo.
Para sobrevivir queda vacío.
Liviano ya de sí y libre de otros
muda de ser.
Y poco a poco
sus entrañas
se reconponen.
Y vuelve a ser, en letargo de sal,
una entidad en paz que vive a su manera.
Explicaciones no pedidas (2011)
Es, en verdad, un animal sin gracia,
como su nombre.
En el fondo de los grandes océanos,
inmóvil, blando, amorfo,
permanece
condenado a la arena,
y ajeno a la belleza que encima de su cuerpo
despliega el mar.
Se sabe que
cuando el pepino de mar huele la muerte
en el depredador que lo amenaza,
expele
no sólo su intestino
sino el racimo entero de sus vísceras,
que sirven de alimento a su enemigo.
Con un limpio ritual
huye el pepino de aqueññp que amenaza dañarlo.
Para sobrevivir queda vacío.
Liviano ya de sí y libre de otros
muda de ser.
Y poco a poco
sus entrañas
se reconponen.
Y vuelve a ser, en letargo de sal,
una entidad en paz que vive a su manera.
Explicaciones no pedidas (2011)
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