La libertad ya nos persigue en los senderos
que el viejo mundo pretendió sin dueños.
Nunca estuvimos tan rotos de vergüenza
como el momento que sucedió a esa noche sin aurora,
aquello en que la luna nos silbó casi campana
y liberó como si lluvia algunos cuervos
-jamás pudimos encontrarles la mirada-
y la terca ternura,, latiendo bajo tierra
pedía florecer, pedía libertar su temporada.
...entonces vimos los caballos enlutados sin jinetes.
La noche triste en que parió mi abuela salió el sol
y luego lo llamaron Juan.
La libertad lo persiguió enamorada y lo boleó
-ni tiempo tuvo de alejarse del olvido-
por eso Juan dejó silencios en el barro,
juntó toda la luz,
y amanecía.
La luna en sus festejos
soltó todo el esperma que había acumulado.
Y ahí anda Juan, moviendo su cabeza
cantándonos que todos viviremos
que todos correremos
que todos reiremos
por esa libertad que enloquecida
está danzando hace quinientos años en los vientres,
así como mi abuela parió el sol.
Kumedungun/Kümewirin 2010
que el viejo mundo pretendió sin dueños.
Nunca estuvimos tan rotos de vergüenza
como el momento que sucedió a esa noche sin aurora,
aquello en que la luna nos silbó casi campana
y liberó como si lluvia algunos cuervos
-jamás pudimos encontrarles la mirada-
y la terca ternura,, latiendo bajo tierra
pedía florecer, pedía libertar su temporada.
...entonces vimos los caballos enlutados sin jinetes.
La noche triste en que parió mi abuela salió el sol
y luego lo llamaron Juan.
La libertad lo persiguió enamorada y lo boleó
-ni tiempo tuvo de alejarse del olvido-
por eso Juan dejó silencios en el barro,
juntó toda la luz,
y amanecía.
La luna en sus festejos
soltó todo el esperma que había acumulado.
Y ahí anda Juan, moviendo su cabeza
cantándonos que todos viviremos
que todos correremos
que todos reiremos
por esa libertad que enloquecida
está danzando hace quinientos años en los vientres,
así como mi abuela parió el sol.
Kumedungun/Kümewirin 2010
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