CARLA CORDUA - IDENTIDAD

Muchos malentendidos circulan a propósito de la palabra "identidad". En filosofía se usa principalmente para referirse a una persona, como en la frase "documento de identidad", pero esta disciplina no se vale de "identidad" para referirse a la supuesta homogeneidad de grandes grupos culturales o nacionales. En ciertas filosofías metafísicas idealistas (por ejemplo, Hegel) se argumenta en favor de la existencia histórica de una conciencia de sí colectiva que tendría las principales características de la conciencia personal, pero esta acepción del término requiere una justificación ajena a la comprensión popular. El análisis del concepto en el sentido legítimo recurre a la conciencia de sí mismo y a la memoria continua del propio pasado cuando examina el contenido de "identidad personal". Sin embargo, en el castellano de hoy se suele usar "identidad" para designar la presunta manera de ser que compartirían los miembros de una misma nacionalidad, por ejemplo en "identidad mexicana". Filosóficamente "identidad personal" se refiere a la identidad numérica de la persona singular a través del tiempo; las personas serían las mismas para sí a lo largo de toda su vida. Esta identidad propia (Self en inglés, Selbst en alemán, Soi en francés, Sê stesso, en italiano) también en llamada en filosofía "ego", debido a que las personas serían entes activos y pensantes; también "sujeto" es usual, en cuanto las personas organizan su experiencia y le dan continuidad. A veces la idea de la igualdad consigo misma de una persona, como en Locke, es concebida como una sustancia mental subsistente de la que dependerían tanto la unidad de la conciencia como la memoria de las acciones pasadas. Esta representación de la identidad ha sido muy criticada, pues tanto la unidad de sí como la memoria de lo propio son más bien supuestos previos de la igualdad consigo que consecuencias derivadas de presunta sustancialidad.

Apuntes al margen, 2015

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