CARLA CORDUA - TERAPIAS


Lo moderno no es la batalla frontal contra el mal y los peligros, ni tampoco es el sufrimiento resignado de la enfermedad y los accidentes odiosos que dejan huellas. La víctima convertida en objeto de la mala suerte reacciona de acuerdo con las convenciones vigentes: lo moderno propiamente tal son las terapias. Antes que nada son numerosísimas: se extienden de lo sublime a lo banal y suelen incursionar en lo cómico: desde el pensamiento libre validado por sus aplicaciones; desde lo creado desinteresadamente a sus imprevistas aplicaciones. Comenzando por la filosofía como terapia (Wittgenstein), pasando por el arte enfocado según sus posibilidades serviles (de Botton y Armstrong), arrastra a la medicina cuando se ofrece como terapia para consolidar de la calvicie.
Escuche bien: la jerarquía que nos ocupa no es la versión popular de la medicina, sino una existencia segunda de ella que deriva sin su permiso en otra cosa: terapias. Aunque no es fácil ubicarse en la selva de su multiplicidad, el sufriente probará hasta encontrar lo que necesita. Primero le conviene enterarse de sus tipos, no de todos bien conocidos, debido a que ahora último se han multiplicado y se anuncian entusiastamente: hay la psicoterapia, la terapia cognitiva conductual, la terapia transaccional, la gestáltica, la sistemática y la psicoanalítica, entre otras muchas. Pasando a lo más específico y de acuerdo con los dolores que inspiran la búsqueda, habrá de elegir una, otra vez de entre una multitud variopinta. Se ofrecen, y sus ofrecimientos tratan de persuadir en el modo de la propaganda comercial, no en el de la variedad de las posibilidades médico-. científicas. Entre los anuncios encontrará las terapias bioenergéticas, las bioeléctricas magnéticas, la sintergética y otras de nombre difíciles. Mejor será elegir una más transparente y previsible: como la floral, la hipnosis, la reflexología podal, la iridología, la acupuntura, las flores de Bach, el Reiki, la homeopatía, la terapia de pareja. La que suele atraer de verdad, aunque haya que leer libros para entenderla, es la antroposofía. Piensa en el enfermo: si en el mercado ofrecen cerveza sin alcohol, leche sin grasa, alimentos que adelgazan y café sin cafeína ¿cómo va a ser posible que en el capitalismo maduro, cuyo poder no conoce fronteras, falte una terapia que cure los males que antes se soportaban sin chistar? Es cuestión de ir probando.

APUNTES AL MARGEN 2015

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