GLADYS GONZÁLEZ - ÚLTIMA NOCHE

me hablas a mí

de hombres oscuros

que llegan

a la barra de los bares pretendiendo beber

a costa de quienes guiñan el ojo

en la presa equivocada

y terminan arrastrándose hacia la puerta tarareando

                                                                    cuchilladas entre los dientes

 

me hablas a mí

de hambre cuando solo el olor del aceite

 

de los mercados saciaba el apetito

y daban ganas de llorar por el asco

 

me hablas a mí del miedo

 

de la paranoia

del terror

a entrar

en una cabina telefónica para esperar un automóvil con las

                                                                                     marcas de la muerte

 

no me hables

de lo que se siente

cuando te rompen el corazón después de bajar la guardia

y el sudor

te arrastra bajo tierra

a un pozo encementado

 

no me hables

como si fuéramos niños dejando migas de pan

en las calles

para encontrar el camino a la cordura

 

sólo encontramos

hoteles sucios

y malos negocios

al guardarlas en los bolsillos

 

déjalas ahí

para que sean alimento

 

de las cucarachas que se esconden entre la fisura del concreto

 

no me hables mientras bebo

no me interesa escuchar a alguien decir lo mismo que yo

 

-mirémonos

en el espejo de los licores una conversación silenciosa.

 

observa a los demás todos sienten lo mismo un perro rabioso

les arrancó el amor

de las manos

 

ninguno

tuvo el valor

para mirar de frente a la eternidad

 

ahora

se quejan

como tú lo haces

 

para que las navajas silben en el silencio que dejo

tras de mí

 

no me hables

 

de amor

de seguirte

a otras ciudades

de conseguirme empleo y matrimonio

 

ve solo

voy detrás

de quien me siguió primero de quien me cuidó

y me dio un lugar

en su pobreza

de quien trinchó

con sus dedos

los trozos de vidrio

de mi destilado

para que siguiera bebiendo

 

no me hables

por favor

que duele

tanta falsa rudeza

y os amigos van cayendo

 

uno a uno

enredados con la saliva

 

esto

es lo que dejaste para cultivar

 

esto

que te asusta demoró años

 

en volverse

tan severo

tan crudo

tan inclemente

 

no te acerques muchacho

 

que las luces rojas

de este barrio de negros comienzan

a caerte encima

ya no eres invisible cuando caminas

junto a la grasa

 

que las luces rojas

de este barrio de negros comienzan

a caerte encima

ya no eres invisible cuando caminas

junto a la grasa

 

estas arenas movedizas solo son

 

para los que tienen un cajón desvencijado lleno de promesas

de la peor clase

para no naufragar

 

para los que arden

en el reflejo de los cristales

de un hotel

durante una tormenta eléctrica sin saber nada

el uno del otro.


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