ALEXANDRA DOMÍNGUEZ - NO CONFUNDIR

 He considerado seriamente las tres posibilidades de la 

                            aurora boreal.

He contado todos los números impares ala lance de mi 

                            inteligencia.

He sentido un cansancio de baúl arrastrado por el compas 

                            de un reloj de péndulo.

El destino de la poesía me recuerda al destino de los 

                            relámpagos,

la síntesis en forma de iluminación de un día agitado por la

                            metafísica.

He considerado la posibilidad definitiva del silencio

pero la luz que atraviesa las cerraduras también ha entrado

                            en la habitación vacía

donde puedo elegir sentidme una extraña.

Una extraña de importancia a los horóscopos tibetanos y a 

                            la palidez de los erráticos.

Una extraña tiene noches con niebla en la cabeza de los

                            buenos días.

Una extraña ama la quinta impaciencia de las brújulas.

No se es más alta por vivir en el último peldaño de una 

                            escalera.

La vida, Laponia, el óxido de la desobediencia, el sincero

                            delfín de las enumeraciones.

No confundir a los absurdos con los absortos.

Escribo para los insectos.

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