"Yo creía que nos quedábamos en el fondo del río, pero resulta que vuelvo a subir", pensaba confúsamente una ahogada de 19 años que avanzaba entre dos aguas. Y creía que no pensábamos, pero resulta que pienso confusamente y creía que no recordábamos y resulta que recuerdo claramente el momento en que llegué a esta humedad turbia y me fui al fondo y volvía subir pensando y recordando. Y resulta que vuelvo a sentir el pánico y la sorpresa y el dolor. Todo de nuevo, de nuevo, de nuevo.
De pronto había turbulencias que la llevaban al fondo y con su vientre desnudo rozaba las plantas y las piedras le herían la piel y chocaban con las uñas de sus pies y entonces otra fuerza desconocida y acuática la elevaba y sentía como algunas partes de su cuerpo, su cabeza, sus nalgas, salían a la superficie o la daba vuelta y el sol iluminaba su rostro contraído o algún trozo de madera a la deriva levantaba su cintura y su sexo oscuro quedaba expuesto ante los ojos distraídos de algún paseante.
Y ahora voy avanzando más rápido y no choco con las piedras, ni con las ramas, floto y navego y por un momento siento paz y el agua me lleva hasta donde no sé, pero vuelvo a caer en los remolinos y recuerdo todo, el momento funesto en que me fui con él a la orilla de este río y me dejé envolver y me quité el vestido y le juré amor terno y entonces él me dijo: "Si me estás engañando, te voy a matar..."
Y entonces, nuevamente la corriente submarina que la lleva hacia abajo, hacia los arenales y los desperdicios que se hundieron como se hunde ella mientras su largo pelo se enrosca en su cuello y le tapa los ojos y se le mete en la boca y pareciera como si ella lo quisiera escupir, pero es que la lengua se le asoma entre los labios morados.
Recién no más nos habíamos tirado sobre la manta, no habíamos alcanzado a hacer nada cuando apareció el otro detrás de los árboles, reclamando mi piel que creía sólo suya y miré los ojos de él, oscurecidos por la rabia de la verdad sospechada y descubierta.
"Y ahora estoy aquí, en este castigo eterno, ahora y para siempre en medio del agua que me envuelve, que arremete contra mi por los cuatro costados y me arranca la ropa que me quedaba en el cuerpo y me habla con voces enfurecidas que vienen de la tierra y me condenan para siempre jamás hasta que me deshaga, hasta que me convierta yo también en agua y en lodo y en plata verdigrises y termine por ser río y sea mar".
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