MARIA ZULOAGA - PEDAGOGÍA DE LOS AÑOS DORADOS

 Dedicado a la Tercera Edad como un Homenaje.


Entre los trances más frecuentes que deben enfrentar los que viven la etapa de la senectud es el de ser INVISIBLES, el ser ignorados, no tomados en consideración por los seres humanos más jóvenes del entorno familiar y social. Esta situación acarrea a muchos adultos mayores frustraciones y desazón, y las actitudes que suelen asumir es de marginarse, de no molesta, de abstraerse en la convivencia con los parientes; en aislarse y encerrarse en su pieza a vivir su frustración. Se sientes humillados, disminuidos y son muy pocos los que se rebelan abiertamente, haciendo caso omiso de la situación de desapego, no exentos de amargura.

No es en todo caso, la actitud más acertada, pues rebaja su autoestima y aumenta su vacío y soledad. Por el contrario, debe adoptar una decisión y estrategia para reivindicar su nombre vejez no sólo rebelándose ante esta situación sino poniendo de relieve su coraje, destacando sus valores y la racionalidad que subyace en los Años Dorados, digno ejemplo de ser destacado e imitado.

La soledad del adulto desde hace tiempo es motivo de consideración de filósofos, dentro de un tono patético de fatalismo, de abandono, pero no es tal. A la luz de las múltiples cualidades que caracterizan a un "Adulto Bien Integrado" y que destacamos a continuación:

1.- Actitud interna de su siquis siempre vuelta al exterior.

Ausculta su psiquis para saber si se encuentra bien consigo mismo. Si su comportamiento es correcto y si necesita hacer un examen de conciencia. Si posee y practica todas las cualidades que lo caracterizan siempre se sentirá bien. Y su comportamiento está correcto.

No necesita examinar su conciencia, pues una de las cualidades de la adultez se refiere a que nunca hace lo que no le conviene y en esto está el crédito ante sí mismo.

En el estadio de la producción artística prueba su capacidad de relajación sensorial y produce una comunicación por donde le sea posible captar la emoción experimentada y grabada ya que en la memoria para traducirla fielmente a la palabra, la música, al color y la forma.

2.- La observación.

Es su actividad primaria frente a una situación sorpresiva, premunido de una actitud interior serena, y por ello puede actuar cuando sea necesario, con gran probabilidad de éxito.

3.- No se enoja nunca.

No puede enojarse porque dentro de sí no hay nadie que reciba los impactos del mundo que puedan enojarlo. Solo observa el acontecimiento, ya que su actitud es de comprensión, de desilusión, de ayuda.

4.- Es impenetrable.

La actitud de observación en él es más bien de ausentarse de sí mismo para estudiar y comprende el mundo. No necesita a nadie como apoyo psíquico, más bien se encierra en sí mismo, porque tiene un código moral de gran pureza y que va más allá de toda convención. Esta impenetrabilidad impone respeto y nadie se atreve a franquearla.

5.- Espontaneidad y flexibilidad

Su lógica es libre y admite toda clase de posibilidades dentro de la realidad y no se forma prejuicios. Se adapta a las circunstancias de la realidad y no hay rigidez en su comportamiento, ni preocupaciones neuróticas.

Su siquis siempre está abierta a lo bello, a toda vivencia artística, a toda manifestación de amor y amistad. Todas las penas y alegrías lo conmueven intensamente y el sufrimiento intenso no logra abatirlo ni derrotarlo, y nunca lo vencerá porque tiene el don de saber perder y alzarse de nuevo.

6.- Nunca hace lo que no le conviene, pues lo que le conviene a él es lo que le conviene al "otro". Sin embargo, en forma inteligente no descuidará sus intereses personales.

7.- Tiene un claro sentido de la realidad y una firme base de dominio de situaciones.

Su poder se siente y le proporciona un carácter distintivo. Pero, a pesar de todo, nunca trata de dominar personas.

8.- Reconoce y está consciente de su propio valor y siente el deber de cuidarlo y conservarlo.

Sin embargo, puede dar de sí  amistad a toda clase de seres humanos por el solo hecho de serlo: comprensión, consejo, ayuda, instrucción, dinero, especies, alimentos hasta donde es posible, sin dañar ese acervo de bienes sicológicos, intelectuales y materiales que el permiten ejercer su capacidad de dar.


UNA EXPERIENCIA COMPARTIDA, 2003


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