Día a día cuando la sangre zarpa
del corazón -su puerto- desatada,
avanza entre la espuma, lastimada
de mi carne morena. Como un arpa
a amarilla de luz, el sol que asoma
hunde sus rayos cada vez que vivo
y cada vez mi sueño fugitivo
desciende más su vuelo hasta la loma.
Y hacia un rincón del alma sola y mía,
me voy intimidando de agonía
con un llanto que afrenta mis mejillas.
Con humo y con ceniza entre mis huesos;
con el amor, los sueños y los besos,
cayendo hasta la muerte de rodillas.
Antología poética DESNUDA
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