El pasado de límites y cruces,
el pasado de cintos coloniales,
el pasado de lutos y de lava,
de volcanes cubiertos con ceniza
que un día de otro siglo ya lejano
lanzaron insistente llamarada:
“por fuerza o por razón”, flor blanca y roja,
nace en azul la estrella solitaria.
Si no oímos la música de tu ámbito
cuando la Sierra comenzó a poblarse
con héroes, apóstoles y mártires,
con osados barbudos y mujeres
que se afirmaron en la cuerda tensa,
¿Cómo entonces, seríamos hermanos?
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