Bruja terca,
anciana impertinente,
papiro,
hielo,
decadencia;
te acercas en puntillas
y al descubrirte agazapada
en un rincón
de mis estancias,
sé que husmeas
par clavar tu aborrecido dardo.
Te escurres invisible
y obligas a aspirar
tu envenenado aliento.
Escucho el rasguño espeso
de tus garras en la sombra,
afilándolas
para enseñarlas
en mi carne aún joven
en mi figura erótica y casta.
Tu respiración me absorbe
el aire puro
y me prensas en un túnel vacío,
con tu cascajo de rabia,
sin permitirme inspirar
y romper tus potencias
amargadas.
Permanezco en la oscuridad
extática.
No puedo abrir mis ventanales,
la voluntad se va muriendo
sin obtener galvanizarte.
¿Dónde estás?
¡Te odio,
quisiera asesinarte
ante tu deber planificado!
trabajas por etapas,
y tu roce
aniquila las frentes;
y hay dolor de profundidades
en lo que enciende,
arde y muere.
¡Aléjate!
Amo la juventud,
sus juegos, su entusiasmo y los fuegos:
la trinidad que destruir precisas
enfilando senderos calcinados.
Antes de que me taches
y corrompas los huesos,
mis claustros,
la coronada filiación de hembra,
prediero la otra bruja
que sesga su guadaña de acero.
Que corte mis venas
y mate mi corporeidad,
rebanando mis alas.
Que hurte mi flor genital
y la disperse
sobre la epidermis terrestre
en donde florecieron
mis rosas. Carne y vida.
Bruja terca, anciana impertinente,
papiro, hielo, decadencia, ¡Aléjate!
¡Yo amo!
DESNUDA - ANTOLOGÍA POÉTICA
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