MATILDE LADRÓN DE GUEVERA - VEJEZ

Bruja terca,

anciana impertinente,

papiro,

hielo,

decadencia;

te acercas en puntillas

y al descubrirte agazapada

en un rincón

de mis estancias,

sé que husmeas

par clavar tu aborrecido dardo.

Te escurres invisible

y obligas a aspirar

tu envenenado aliento.

Escucho el rasguño espeso

de tus garras en la sombra,

afilándolas

para enseñarlas

en mi carne aún joven

en mi figura erótica y casta.

Tu respiración me absorbe

el aire puro

y me prensas en un túnel vacío,

con tu cascajo de rabia,

sin permitirme inspirar

y romper tus potencias

amargadas.

Permanezco en la oscuridad

extática.

No puedo abrir mis ventanales,

la voluntad se va muriendo

sin obtener galvanizarte.

¿Dónde estás?

¡Te odio,

quisiera asesinarte

ante tu deber planificado!

trabajas por etapas,

y tu roce

aniquila las frentes;

y hay dolor de profundidades

en lo que enciende,

arde y muere.

¡Aléjate!

Amo la juventud,

sus juegos, su entusiasmo y los fuegos:

la trinidad que destruir precisas

enfilando senderos calcinados.

Antes de que me taches

y corrompas los huesos,

mis claustros,

la coronada filiación de hembra,

prediero la otra bruja

que sesga su guadaña de acero.

Que corte mis venas

y mate mi corporeidad,

rebanando mis alas.

Que hurte mi flor genital

y la disperse

sobre la epidermis terrestre

en donde florecieron

mis rosas. Carne y vida.

Bruja terca, anciana impertinente,

papiro, hielo, decadencia, ¡Aléjate!

¡Yo amo!


DESNUDA - ANTOLOGÍA POÉTICA

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